«Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver»

James Dean

Artista de grafiti. Músico. Pintor. Adicto a la heroína. Icono cultural. Jean-Michel Basquiat pintó rápido y murió joven, a los 27 años.

Desde su muerte por una sobredosis de heroína en el verano de 1988, Basquiat se ha convertido en una especie de figura legendaria en el arte. A menudo se lo considera un chico prodigio afroamericano con un talento casi sobrenatural, que pasó de garabatear grafitis en las calles de Nueva York a exhibir en algunas de las galerías más importantes de la ciudad.

De la noche a la mañana se hizo muy rico: reventó los clubes del centro de Manhattan, vestido con trajes de Armani salpicados de pintura, con sus bolsillos repletos de billetes de cien dólares, pasaba el rato con David Bowie y Andy Warhol e incluso salió brevemente con Madonna. En 1985, posó incluso descalzo en la portada de la revista The New York Times Magazine.

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Basquiat en la portada de The New York Magazine.

De hecho, Basquiat ha tenido un gran impacto en la cultura popular. Brilló tan intensamente que mirando hacia el pasado, su temprana muerte parece casi inevitable: al igual que otras superestrellas precoces, como Kurt Cobain, James Dean y Jimi Hendrix, los cuales también murieron antes de llegar a los 30.

Respecto a su arte, a pesar de ser autodidacta, Basquiat era un pintor más sofisticado de lo que al principio podían hacer creer sus composiciones crudas, frenéticas y aparentemente «primitivas».

American Graffiti

Es cierto que salió de la escena del grafiti de Nueva York: a finales de los años 70, mientras colaboraba con su amigo de la secundaria Al Diaz, en el colectivo de Street Art SAMO, Jean-Michel y Al comenzaron a llamar la atención. Juntos llenaron de aforismos secretos los vagones del metro y los edificios del bajo Manhattan.

Sin embargo, no debemos olvidar que los antecedentes de Basquiat eran de clase media: su padre haitiano era un contable exitoso, mientras que su madre puertorriqueña alentaba su interés infantil en el arte al llevarlo con frecuencia a los museos.

Detalle del libro «Anatomia de Grey»

En 1968, Basquiat fue atropellado por un coche mientras jugaba en una calle de Brooklyn y estuvo obligado a pasar un mes en el hospital. Para ayudarlo a pasar el tiempo mientras se recuperaba, su madre le regaló una copia del libro anatómico del siglo XIX Grey’s Anatomy. Junto con los dibujos de Leonardo Da Vinci, esto se convertiría más tarde en una importante influencia en su arte. Además, nombró a su banda experimental, Gray, en homenaje a este libro, la cual cofundó en 1979.

‘The Radiant Child’

Su plataforma de despegue fue la exposición colectiva New York / New Wave en la que participó en el PS1 / Institute for Art and Urban Resources Inc. en 1981. Aunque el espectáculo contó con más de 20 artistas, fue Basquiat quien se destacó y, más tarde ese año, un importante artículo sobre él apareció bajo el titular «The Radiant Child» en la influyente revista Artforum.

Con su reputación ya en auge, en su primera exposición individual en Estados Unidos, en Nueva York, en la primavera siguiente, vendió 250.000 dólares en su primera noche. Durante ese crucial año de 1982, Basquiat pintó Dustheads, que se vendió en una subasta en 2013 por un récord de 48.8 millones de dólares.

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Basquiat -Dustheads (1982)

En los meses y años que siguieron a su debut en los Estados Unidos, Basquiat demostró ser extraordinariamente prolífico, construyendo una obra de alrededor de 1.000 pinturas, así como más de 2.000 dibujos, todos representados en su estilo ineludiblemente enérgico, feroz pero infantil. Las referencias a la cultura popular y la calle abundan en su trabajo. La televisión, el hip hop y los gráficos rudimentarios de los primeros videojuegos arcade lo inspiraron, y sus pinturas contienen símbolos, como una corona omnipresente, que es si no, su tag de grafitero.

Al mismo tiempo, Basquiat aludía frecuentemente al «arte superior», incluido el trabajo de sus héroes modernistas Picasso, Pollock y Cy Twombly, así como a Leonardo. Además, su imaginario defendía a los «héroes» negros, incluidos atletas y boxeadores exitosos, todo estaba muy cargado de política y reivindicación. Basquiat lamentó el hecho de que, como hombre negro, a pesar de su éxito, no podía tomar un taxi en Manhattan, y nunca se contuvo al comentar explícita y agresivamente la injusticia racial en los Estados Unidos.

Lo curioso es que, mientras Basquiat se convertía en un ícono de la cultura popular -su legado sigue siendo importante en los mundos de la moda y la música, así como las bellas artes- su estética pictórica no se ha visto reflejada en los artistas más jóvenes quizá porque era tan singular que sería difícil tomar prestado algo de el sin ser acusado de plagio.

Aquí os dejamos parte de su obra.

Más información

http://basquiat.com/